
Por ser una zona delicada y sensible, de piel finísima (casi tan frágil como la que rodea los ojos, y con pocas glándulas sebáceas), aquí aparecen los primeros signos de envejecimiento, se manifiestan en forma de líneas delicadas que rodean el cuello como un gargantilla. Éstas reciben el nombre de `anillos de Venus´ y pueden aparecer a muy temprana edad, anunciando un problema de flacidez.
Pero hay más, sino no se le da atención adecuada, la epidermis se descuelga desde el vértice de la mandíbula hasta la garganta y, según la configuración ósea, puede convertirse en un doble mentón o `papada´, el cual sólo desaparece con cirugía estética. Para evitar o retrasar la cita con el quirófano, recuerda que prevenir es la solución.
Igual que la cara

Las reglas para mantener el cuello firme y terso no son tantas, ni resultan difíciles de realizar. Consisten en prestarle, a diario, el mismo cuidado que al rostro en lo referente a la limpieza y tratamientos. Es decir, nunca dejes de desmaquillarlo. Además debido a que esta área tiene pocas glándulas sebáceas, cuenca uses jabón para limpiarla, pues podrías resacarla. Lo indicado es aplicarle cremas o leches limpiadoras. Por otro lado, procura usar una mascarilla semanal para hidratarlo, dejarlo terso, fresco, relajado y con humectación extra.
Después de la limpieza por la mañana o por la noche, procura untarte crema. Sólo evita que sea la que usas para la cara, especialmente si tu piel es mixta o grasa, ya que éstas no contienen lo sin ingredientes que requiere el cuello. Existen algunas cremas, como las indicadas para cutis secos, que sí te sirven para ambas zonas. Incluso puedes optar por los tratamientos masculinos, ya que estos tienen una mayor concentración de principios activos, hidratantes y reafirmantes.
Con buena mano
La forma como se aplican las cremas es fundamental para lograr una máxima eficacia, prevenir la flacidez y evitar el aumento de las arrugas si es que éstas ya existen. Extendiéndolas con suavidad, partiendo de la barbilla, sigue el óvalo del rostro hacia las orejas. Luego, ve desde la papada hasta la clavícula y después aplícalas en dirección a la nuca. Para tonificar, termina con un palmoteo efectuado con el dorso de la mano. También toma en cuenta este tip importante durante la ducha, proporciónale un masaje con un cepillo suave, de preferencia uno de bebé.
Reglas de oro
Llevar la cabeza bien alta no es cuestión de orgullo, sino de buenos hábitos posturales. Mantenerla erguida, con los hombros rectos y el pecho hacia fuera, hará que el cuello se vea más largo y dé un aspecto elegante, peor lo más importante es que ahorra muchos dolores de cabeza y problemas en la espalda.
La papada es una enemiga despiadada, que no respeta edad ni complexión. Con un sencillo ejercicio se puede evitar su aparición; saca la lengua y trata de tocarte con ella la punta de la barbilla y la nariz. Repite diez veces al día. Al dormir usa una almohada ni demasiado gruesa, ni excesivamente fina.
Las tensiones diarias tienden a acumularse en el cuello. Hay formas fáciles para relajarlo, dobla la cabeza todo lo posible hacia delante y luego hacia atrás. Luego muévela hacia la izquierda y después, hacia la derecha. Realiza círculos de izquierda a derecha y viceversa. Repite cada ejercicio diez veces.







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